9/12/17

Con frecuencia, la seguridad de los aditivos alimentarios es determinada por personas con vínculos con la industria alimentaria [9-12-17]


Con frecuencia, la seguridad de los aditivos alimentarios es determinada por personas con vínculos con la industria alimentaria, según un estudio

Una revisión encuentra fuertes problemas de conflictos de intereses en el proceso de aprobación, y los expertos hacen una llamada a que haya cambios

Los expertos seleccionados por la industria alimentaria con frecuencia son los que han aprobado la seguridad de los aditivos alimentarios en los últimos 15 años, asegura un informe reciente.

En un estudio sobre los problemas de conflictos de intereses en la evaluación de la seguridad de los alimentos, investigadores de The Pew Charitable Trusts hallaron que los empleados de los fabricantes de aditivos alimentarios escribieron una de cada cinco determinaciones de seguridad presentadas por la industria ante la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. entre 1997 y 2012.

El trece por ciento de las determinaciones fueron redactadas por alguien que trabajaba en una firma asesora seleccionada por el fabricante. Y las demás revisiones fueron llevadas a cabo por paneles de expertos seleccionados por el fabricante o por un asesor del fabricante, según el informe, que aparece en la edición en línea del 7 de agosto de la revista JAMA Internal Medicine.

El estudio también halló que los paneles de expertos que llevan a cabo una mayoría de las evaluaciones de seguridad tienden a contar con los mismos expertos una y otra vez.

"Hay un grupito de diez personas que trabajan en casi todos esos paneles de expertos", señaló el autor del estudio, Thomas Neltner, director del proyecto de aditivos alimentarios del Pew. "Tres cuartas partes de los paneles incluían a al menos una de estas personas. Una persona trabajó en el 44 por ciento de los paneles, lo que nos dice no solo que hay conflictos de intereses, sino que un grupo muy pequeño de gente está tomando estas decisiones".

El estudio usó los criterios sobre los conflictos de intereses desarrollados por un comité del Instituto de Medicina para analizar 451 determinaciones "reconocidas generalmente como seguras" (GRAS, por su sigla en inglés) que la industria alimentaria presentó a la FDA en un periodo de 25 años.

La Ley de enmienda de los aditivos alimentarios de 1958 permite a los fabricantes determinar cuándo un aditivo es GRAS. Los fabricantes no tienen una obligación legal de notificar a la FDA sobre las determinaciones GRAS, pero en algunos casos lo hacen, escribieron los autores.

"Por ahora, la ley ni siquiera obliga a una compañía a informar a la FDA que comenzará a mercadear o usar un nuevo ingrediente alimentario", comentó Michael Jacobson, director ejecutivo del Centro de la Ciencia en el Interés Público. "La FDA quizás ni tan solo tenga la oportunidad de evaluar la seguridad de los nuevos ingredientes".

Los investigadores hallaron que los empleados de los fabricantes de aditivos realizaron alrededor del 22 por ciento de las determinaciones GRAS enviadas a la FDA.

Y los paneles de expertos que realizaron las determinaciones GRAS incluían a diez expertos que trabajaron en al menos 27 de los 290 paneles, y una persona que trabajó en 128 paneles, reveló el estudio.

"Estos comités ofrecen una revisión muy superficial y unilateral", lamentó Jacobson. "Desean complacer al patrocinador, y quizás hagan más negocios porque han probado que son fiables, pero esta no es la forma de administrar un proceso de revisión de la seguridad de los alimentos".

En un comentario relacionado en la revista, Marion Nestle, de la Universidad de Nueva York, escribió que "la falta de revisión independiente en las determinaciones GRAS plantea cuestiones serias sobre las implicaciones de salud pública de los aditivos no regulados en los alimentos, sobre todo con respecto a los aditivos que la FDA ni siquiera conoce. También genera preguntas sobre los conflictos de intereses en otros asuntos de regulación".

Una funcionaria de la FDA afirmó que la agencia anima a las compañías a notificar a la agencia sobre los ingredientes alimentarios que han determinado que son GRAS.

"Aunque la notificación no es obligatoria, es una forma de que las compañías aseguren que sus determinaciones GRAS se basan en datos e información sólidos", comentó Theresea Eisenman, vocera de la FDA. "Por ejemplo, la adición de cafeína a una creciente variedad de productos, como el chicle, las tortitas y el jarabe, es un ejemplo en que la notificación sobre una determinación GRAS de una compañía hubiera resultado útil tanto para el gobierno como para la industria".

Añadió que "la FDA planifica emitir directrices para la industria sobre cómo cumplir con los criterios establecidos por la Ley".

Jacobsen dijo que quizás se necesite rehacer el sistema del todo.

"Realmente dramatiza el grado hasta el cual personas que tienen conflictos de intereses graves son las que evalúan los nuevos ingredientes de los alimentos", anotó. "Esto debería hacer que el público y el Congreso piensen sobre revisar todo el sistema mediante el cual los nuevos ingredientes de los alimentos entran a la cadena alimentaria".

Jacobsen dijo que la FDA se ha mostrado renuente a tomar medidas sobre los problemas de validez del proceso de revisión de la seguridad de los aditivos, al considerar que el Congreso debe intervenir.

Sin embargo, la FDA podría volver a redactar las reglas para elegir los expertos que trabajan en los paneles GRAS, señaló Neltner.

"Ellos definen las calificaciones de esas personas. Una de esas calificaciones puede ser que no tengan conflictos de intereses", planteó Neltner. "Si esa persona fuera descalificada de la participación en un comité asesor de la FDA debido a conflictos, no se le debería permitir trabajar en esos paneles".

Los representantes de la industria alimentaria no devolvieron llamadas en que se les pedían comentarios.



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